Expropiar la razón

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Expropiar la razón

― ¿Disculpe usted qué estudio?

Esta es una frase cada vez más recurrente, cuando alguien se le ocurre polemizar frente a un grupo. La respuesta que brinde acreditará o desacreditará sus dichos. Tenga cuidado, porque a usanza de serie policiaca: todo , cuánto diga, puede ser usado en su contra. Así que, si usted es dentista y hablará de terrorismo asegúrese de que la escolaridad de sus contertulios se inferior. Si usted no ostenta algún grado escolar, mejor será que se suicide de una buena vez.

Sucede entonces que argumentar, razonar, convencer es cosa del pasado. No existen más los diálogos o las polémicas. No, lo de hoy son las pontificaciones, desde todas las posturas que imaginables. El debate es algo obsoleto todo se ha convertido en un asunto de credenciales, títulos, grados, estudios acreditables. Lo grave es la predilección por la autoridad, que no por la argumentación coherente y fundamentada. Y además es un asunto que corresponde a una insignificante minoría de privilegiados que son quienes logran acceder al exquisito jardín de la educación superior. La mayoría está desterrada de este paraíso y no tiene más que acatar todo cuánto desde ahí es dictado. Y no obstante, nos jactamos de la justicia y la democracia que impera en nuestra sociedad.

La indagación y la reflexión son rudimentos arcaicos que nadie usa. Lo de hoy son los memes y para los más refinados la exégesis de algún autor. Todo esto sería sumamente cómico si no fuera hecho con tan en serio y con tanta pompa y boato.

Así que esto se ha convertido en un asunto de fans, de hinchas, de ponerse la playera y no quitársela so pena de defenestración.

― Se llama: “credencialización”, me recuerda cada que aludo al tema un querido amigo.

Yo, lo llamo insensatez.

De cualquier modo, las credenciales en determinada área, conceden autoridad para decir con impunidad cuanta estupidez se venga en gana. Desde luego que es preciso darles cierto dejo de misterio, en lenguaje enrevesado y con un tono grave, como si se tratara de cosas serias.

Desde luego que cada autoridad es una suerte de policía y ahora las tenemos de todo y para todo. Y, como todos los policías de este país, son de intelecto obeso pero desnutrido, autoritarios y partidarios de la fuerza porque de la razón, sólo muy escasa vez los asiste.

No es casual que, en el país, se confunda el grado académico con el nombre propio. Y que no llamar alguien por su grado académico, sea casi un atentado contra la dignidad de las personas. Hubo un tiempo en que en México todos se llamaban José o Juan, pues parece que vamos a pasos acelerados hacia uno donde todos se llamen Licenciados o Ingenieros.

Durante mucho tiempo la educación fue un valor que reivindicaban las clases medias progresistas, pasando a ser una condición de las clases medias depauperadas, quienes frente a la imposibilidad de conservar sus privilegios económicos, se conforman con mantener sus privilegios simbólicos. De ahí el encono contra taxistas y otros trabajadores no estudiados quienes sin tanto estudio perciben mejores pagas que ellos.

Estas clases medias se sienten engañadas, pues se les dijo que sino estudiaban terminarían de taxistas y la realidad es que con todo y posgrado algunas encuentran en el taxi el único modo de llevar el pan casa. Esto ha hecho de ella un sector resentido y cuando la clase media está resentida sale a relucir su lado conservador, retrógrada lejos, muy lejos de los principios liberales que le caracterizaron durante tanto tiempo. Si en otro tiempo la educación era vista como un medio para el ascenso social, hoy ha perdido eso. Baste ver que para limpiar un excusado hoy la industria demanda a alguien un doctorado en manejo de desechos tóxicos. La educación antes buscaba alejar el oscurantismo y fanatismo de la religión. Hoy es su mas caro promotor. La educación antes buscaba forjar un espíritu crítico hoy se enseña a obedecer y cuanto más obediente mejor. Antes se buscaba formar personas con lo más granado de la ciencia, el arte y la técnica. Hoy, entre menos sepan, cuanto mejor, así de esa manera, sabedores de su infinita ignorancia, se conforman con el desempleo y los sueldos miserables, por debajo de los miserables sueldos chinos.

Y esto no es un fracaso como usted pueda pensar, sino uno de los más grandes logros de la Clase política mexicana. Han logrado hacer de México uno de los países con mano de obra más barata del mundo y justo en la frontera con uno de los mercados más apetitosos del mundo. A esto le llaman nuestros gobiernos sacar raja de las ventajas competitivas para atraer capitales. Porque deben de tener claro, en México nos gobiernan, que no gobiernan para nosotros. Es decir nuestros gobiernos gobiernan según los intereses que le son dictados dese el exterior. El trabajo de los gobiernos es administrar el saqueo y domar rebeliones que no gobernar.

Ejemplos de lo anteriormente dicho hay muchos, pero mencionemos: Nunca se ha instalado una refinería en el país porque el esquema de saqueo diseñado para nosotros consiste en vender petróleo barato a Estados Unidos y comprarles gasolina cara; la demolición . el estado de sitio que ha significado la imposición de la Evaluación a los Maestros; la traición a los Acuerdos de San Andrés que significaba reconocer los derechos de los pueblos originarios sobre sus territorios y sería un elemental inicio ante las políticas que pretenden despojarlos de sus territorios y refuncionalizarlos a la lógica del mercado que es muerte para millones.

Y con lo anterior pretendo dejar en claro que la educación lejos de la retórica oficial y el puñado de, conmovedoras, buenas intenciones es meramente un modo de garantizar que la opresión que padecemos, se reproduzca y perpetúe. Para el estado es mucho más lucrativo gastar en construir escuelas, que funcionan como centros de detención de niños y jóvenes, donde se les adoctrinen hasta convertirlos en dóciles ciudadanos y ávidos consumidores, perfectamente organizados por perfiles de consumo.

Y es que si atendemos al modo en que los consumos modelan y condicionan la vida social, nos daremos cuenta del modo en que las mercancías median y simbolizan las relaciones. No son las mismas relaciones que se construyen al traer huaraches de cuero de un mercado que al traer huraraches sintéticos con un emblema de Nike. No plantea el mismo horizonte de interacción vestir un jeans Cimarrón que uno Levis, análogamente calzar unos Panam que unos Pumas. La marca es referencia a quienes somos en el cuerpo social, significan el lugar, limitan o facilitan el acceso a ciertos espacios, oportunidades, y claro todos están atravesados por la condición de género, étnica, clase, edad y, tristemente, debemos agregar: escolaridad. El complejo sistema de exclusión de la sociedad lo comprende muy bien cualquier adolescente que sufra las burlas y exclusión por las referencias que al consumo hacen las marcas de cuanto usa. Pero abundemos un poco sobre la exclusión por escolaridad: No es lo mismo estudiar en una exclusiva escuela privada que hacerlo en una escuela pública o en un sistema abierto. Tampoco es lo mismo tener un grado universitario marca Tec, UDLA, Ibero o BUAP, UNAM. Para el observador distraído este fenómeno de marca de la escolaridad se confunde con la calidad de las instituciones educativas. Pero los datos al respecto nos da cuenta que la investigación en ciencias básicas se acapara en instituciones públicas de las cuales la UNAM y el Poli acaparan casi todas. Más aún las universidades privadas, salvo escasas excepciones tienen su fuerte en las áreas administrativas, contables y económicas. Es decir las que menos aportan a la producción de conocimiento. Ergo formar buenos contadores no tiene modo de compararse con formar buenos físicos.

El problema de todo o anterior es que es un universo de problemas que atañe tan solo a una minúscula minoría. Se olvida que las grandes masas de la población nacional no tienen acceso a la educación superior. Por lo tanto la educación superior se ha convertido en un complejo mecanismo de exclusión y discriminación mediado por iniquidad en las oportunidades y el dinero.

Hay decirlo con claridad, el negocio de la educación, privilegia el negocio sobre la educación. Y sería muy largo hacer el recuento de las formas en que la preeminencia del negocio sobre el aprendizaje es evidente, baste decir, cuan común es que un maestro de una universidad de paga, por lo general, se ve presionado a aprobar a sus alumnos, aun y cuando sus alumnos no acrediten los conocimientos necesarios, so pena de perder el empleo. De manera más general señalemos que, en el sistema educativo, es muy raro encontrar un chico expulsado por no acreditar los conocimientos de alguna asignatura. En cambio, son muchos los casos de chicos que son expulsados de la institución escolar por indisciplina. Si nos vamos a los resultados de las evaluaciones internacionales, como la de la OCDE, tenemos que México está entre los países peor calificados porque sus alumnos presentan deficiencias lectoras y dificultades para resolver problemas aritméticos básicos.

Esto muestra, por sí mismo, que el acento de la institución escolar no está puesto en la formación intelectual sino en el control social. La obediencia a un orden injusto se fomenta desde las aulas.

Por fortuna, cada día somos más quienes no estamos de acuerdo con lo que pasa en materia educativa. De ahí la aparición de formas alternativas de educación de las que podemos mencionar en general la educación autónoma o independiente al sistema oficial. En realidad es un vasto universo de quienes pensamos que nuestros hijos no son insumos para un sistema económico. Y ponemos el acento en lo humano, lo comunitario, lo personal e incluso lo religioso. Todos son una manera de impugnar el modelo neoliberal educativo, dirigido a satisfacer las necesidades del mercado y no las de las personas y que en consecuencia dispone de nuestros hijos como de un recurso más.

Un lugar destacado en esta lucha, lo merece el Sistema Autónomo de Educación Zapatista quienes, desde lo comunitario, han decidido tomar el tema en sus manos el destino que desean para sus hijos.

Quizá va siendo hora de ir dejando atrás todo este sistema educativo construido desde arriba que nos impone modos de pensar. Y construir el nuestro. Quizá es hora de abandonar este sistema donde descalificamos a priori todo cuanto no venga en la línea doctrina o tradición en la cual nos formaron. Quizá va siendo hora de aprender que la razón no es algo que extraiga de los libros sino que es resultado de la práctica, de la experiencia y que lo que está en el libro nada es sino es puesto en práctica. Quizá es hora de bajar del pedestal al cultura escrita y entender que la tradición hablada no es despreciable, más aún que la cultura escrita es resultado de ésta. Va siendo hora de tomar con precaución toda teoría y debe ser analizada cuidadosamente y pasada por duro tamiz de ver qué se dice, quién lo dice y desde dónde lo dice a quién beneficia y a quién perjudica, y sin dejar de analizar las implicaciones que guarda con las asimetrías de género, etnia, clase y edad.

¿No será que la intentona neoliberal por expropiar “la razón”, derivó en la privatización de la estupidez?

Pd. Va un saludo a todos los hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas, combatientes, militantes, autoridades de algún MAREZ, simpatizantes, bases de apoyo a todos quienes forman el EZLN, quienes este 1 de Enero cumplen un año más de enseñarnos que, cambiar el mundo no es cosa de teorías, ni de sesudas disquisiciones, vibra o intenciones sino de actos pequeños pero decididos y no exentos de error.

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